Con frecuencia nos enfrentamos a pacientes que presentan lesiones abrasivas en las caras vestibulares de sus dientes, incluso cuando también padecen enfermedad periodontal.

¿Por qué sucede esto?

La respuesta es sencilla.

Es muy probable que el problema no se encuentre en una deficiencia en el cepillado, tampoco en la constancia, la frecuencia o la duración. Lo más seguro es que el problema esté en la técnica empleada por el paciente.

Un paciente puede cepillarse de forma horizontal con un cepillo muy firme, sintiendo que sus dientes quedan limpios debido a la acción abrasiva, pero en realidad las cerdas del cepillo no penetran en el espacio entre el diente y la encía, donde hay una separación de 1 a 2mm. Por lo tanto, la placa bacteriana no se elimina adecuadamente, se daña el esmalte y se produce sensibilidad y dolor asociados a la abrasión causada por una técnica de cepillado deficiente.

¿Cómo podemos prevenir esto?

¡Es sencillo!

  • La técnica de cepillado debe ser recomendada y enseñada por el odontólogo e higienista, ya que hay adultos que siguen utilizando técnicas de higiene propias de la infancia porque nunca se han actualizado.
  • El cepillo debe tener cerdas suaves, nunca duras, ya que estas no limpian mejor, sino que son agresivas para los tejidos de la boca.
  • Una técnica de cepillado agresiva puede dañar la superficie dental y provocar recesiones gingivales, tal como se muestra en la segunda imagen.
  • Las encías no deberían sangrar. Si esto sucede, es probable que estén inflamadas, y la solución radica en tener una buena técnica de cepillado y acudir al dentista para una evaluación.

Recuerda que la mejor terapia es la prevención.